La estrategia opositora y la respuesta Oficial (a 6 meses del 7-0)


Nos preparamos a una contienda donde lo electoral es la característica principal. Así lo ha planteado, por primera vez, la Derecha. Más allá de que quiera o pueda, ha obtenido posibilidades reales de ganar en ese terreno. Por ello ha cambiado el modelo de acción y en vez de preparar planes B, golpes o insurrecciones, ha comenzado un profundo trabajo electoral desde hace unos 5 años: han ingresado a los barrios utilizando efectivos métodos adecos y copeyanos de cooptación. La oposición confía en el plan A y tiene razones para hacerlo: ha ganado en las principales ciudades y estados, ganó un referendo en 2007, redujeron el margen de ganancia de Chávez en un 10% en la enmienda, y recibieron mayor votación electoral en las últimas elecciones en 2010, ganando por primera vez todos los municipios de la Gran Caracas. El malestar por la mala gestión golpea todo lo interno del chavismo, sobre todo el barrial, y nuestro líder sufre una enfermedad, lo que le quita desplace para una campaña profunda y barrial como la que se requiere.

Ante la imposibilidad de sacar a Chávez por medio de los golpes de Estado, la derecha ha utilizado viejos métodos de asimilación partidista para subir cerros, penetrar lo popular y desde ese giro estratégico dividir al barrio y luego ganar bajo alguno de estos escenarios: 1.-ganar en un ambiente de conteo voto a voto con una abstención barrial de 38% y una de 22% en la urbanización 2.-forzar un empate técnico que rompa el mito mundial Chávez-Ganador 3.- perder con un margen de maniobra de menos de 500 mil votos que permita preparar un plan B de corte trasnacional. En definitiva, la oposición se prepara, por primera vez, a luchar fundamentalmente en el área electoral y dejará en pausa, mientras le convenga, escenarios de conflicto armado o social dependiendo de los resultados del 7-O.

Para la oposición la votación ha crecido lenta pero sostenidamente de 3 millones 900 en 2006 a 5 millones 300 en las de la AN en 2010. Mientras que el chavismo posee un voto oscilante que la ingeniería opositora busca convertir en “voto castigo” o la más diabólica idea: “abstención castigo”. Se podría estimar que para el 7-0 el antichavismo, siguiendo la línea de crecimiento propia, sin sobresalto, podría conseguir unos 6 millones 300 mil (la misma cantidad que recogió Chávez en la enmienda del 2009 que le permitía una nueva reelección). Y eso en absoluto depende de si el candidato es un Gran burgués o un burro: el antichavismo crece en la medida que el chavismo se desmoviliza en el barrio y no tiene problema alguno con la calidad moral del candidato: ya vimos como arrasaron Ledezma, Capriles, Perez Vivas, Pablo Perez, Rosales.
En el terreno de la “eficacia política”, más allá de la “política mediada”, lo importante ahora es la malicia diabólica (centrada en la abstención, el malestar y la antipolítica) en el diseño de la dirección opositora ya que, aunque logre poco porcentaje en ambas líneas (la abstencionista que erosiona el sector E y la divisoria que divide el sector D) termina impidiendo que la totalización de los votos barriales pueda, debido a una disminución de su caudal, enfrentar con éxito total el monolítico, movilizado y entusiasta voto antichavista de la clase media. Más osados aún, los opositores han volteado resultados en mesas electorales de Petare y Catia para nombrar las principales parroquias electorales del chavismo caraqueño. Pero además han ingresado organizacionalmente en barrios como San Juan donde obtienen triunfos electorales en los consejos comunales. Ejemplos de estos sobran en las principales ciudades del país donde se concentra el 70% de la población.
Del barrio ha salido históricamente el 85% de la votación chavista. Y la oposición allí no puede ganar pero eso no es lo que necesita. La intención de la Derecha será entonces dividir el voto barrial en tres toletes 1.- chavismo (entre 40 y 50% del total de votos barriales) 2.- Abstención (de25% a 40%) 3.- oposición (25% a 30%). Con este resultado en las mesas barriales podrían acceder a los escenarios anteriormente planteados. No conseguir un alto caudal de votos aquí puede abrir escenarios realmente peligrosos. Para afianzar esta dirección lanzan sus dardos de manera directa a los 6 millones de jóvenes que nunca han votado en una elección electoral y no tienen la misma comprensión sobre la política que los viejos más politizados. Sus posibilidades aumentan cuando, día a día, Venevisión y Televen (los policías buenos) con más del 80% de audiencia, golpea con facilidad el talón de aquiles del chavismo: los medios públicos, quienes siguen descendiendo en las líneas de audiencia a menos del 5% a pesar de ser un emporio que cuenta con 5 plantas televisivas, 4 radiales y 3 medios impresos de circulación nacional.

Ante eso, ¿cómo se comporta el Oficialismo en su conjunto?:
1.- Triunfalismo e imposición de la idea de “irreversibilidad del triunfo” solo a sus filas, algo que obviamente crea inmovilismo. 2.- repliegue de la gestión Pública en el barrio (los funcionarios no suben cerro) y dejando toda la lucha del terreno barrial-electoral a los mensajes que el líder pueda hacer. Nadie hace nada esperando que el líder se encargue de todo el trabajo 3.-Utilización de encuestadoras no confiables. La confianza en encuestadoras fue el factor táctico principal en la derrota de Daniel Ortega en Nicaragua en 1990. Las encuestas chavistas pronosticaban entre 110 y 120 diputados en 2010 y terminamos en 98 (margen de error de casi 20%). 4.-Sobresaturar un diálogo simulado con menos de 5% de audiencia y apuntar allí toda la acción del funcionariado. 5.- reaccionar diariamente a la estrategia de las televisoras opositoras pequeñas (globovisión), obviando las grandes (VV y Televen) y dar especial relevancia al candidato opositor quien ha tenido múltiples chances para comunicarse con las bases chavistas desencantadas por la impotencia estatal.
Entonces, ¿cómo confrontar la nueva y exitosa estrategia imperial que ha permitido convencer a los electores de 8 de los 10 principales estados del país?.
1.- Chávez debe convocar al pueblo, más que al Psuv o GPP, desde su puesto de comando. Debe reconvocar a las Ubes, mesas técnicas, ctus, patrullas, misiones a todo el crisol organizativo existente y el que quedó en el camino. 2.- debe lanzar estrategia clara sobre el terreno electoral y los centros electorales que incluya y articule y no que disperse desde el sectarismo del aparato. 3.- debe llamar a una cruzada general hacia el rescate de los 4,5 millones de jóvenes de barrio que por primera vez asistirán a una elección presidencial, más allá del Ministerio y el Psuv que no se plantean la inserción barrial 5.- Chávez debe fustigar a funcionarios para desarrollar trabajo barrial y prestar toda su disposición a las organizaciones relacionadas con los centros electorales. La enfermedad no puede ni tiene porque apagar ese Chávez que se indigna, que exige eficacia a sus funcionarios. Desempolvar el látigo virgen será una palanca de reencantamiento brutal 6.-Chávez debe perfeccionar su mensaje hacia los jóvenes del barrio, vía la única ventana que podría abrirse dado el poco tiempo que resta: televen y venevisión, en horarios claves, con mensajes precisos: clasistas, combativo e irreverentes, como son los jóvenes de los barrios. Eso no lo puede hacer ningún otro dirigente, solo Chávez tiene la posibilidad de llegarle al relevo generacional 7.- Chávez debe recoger un discurso humilde, cristiano, no triunfalista, a favor de la Constitución, del pensamiento bolivariano, revolucionario, de transformación social. El discurso de la estabilidad, el inmovilismo, el “todo está bien”, “lo malo es por culpa de los medios” que mantiene el Oficialismo no tiene pegada sobre los sectores populares realmente azotados por flagelos al que el Estado da fatal respuesta: la Justicia, la Violencia, La Comunicación, los Servicios. Estos sectores apoyan la revolución para transformar la realidad más allá de ser nuevamente convocados a votar: hay que retomar la crítica a la democracia representativa, volviendo a la democracia participativa.
Finalmente la reflexión: si no podemos echar a andar los Aparatos Ideológicos del Estado (medios públicos), y los Aparatos Represivos del Estado (policías, administración de justicia) están controlados por poderes fácticos que se oponen al cambio social es imposible utilizar el Estado como instrumento revolucionario. He allí el gran problema con que se enfrentará Chávez y el proceso revolucionario los próximos años para no llegar extenuados, derrotados y dispersos al 2018, producto del nuevo estratagema opositor que seguirá profundizándose en la medida en que siga generándoles resultados.

Comentarios

  1. La monstrificación del aparato estadal, con toda su burocracia, corrupción e ineficiencia, ciertamente está vomitando todos los procesos y logros alcanzados en estos 12 años. Esto, mientras los dirigentes opositores se pasean caretablamente en camionetas y con un combo de motorizados a sueldo por nuestros barrios. Y la presencia del aparato partidista? Donde está la parte de ministerios DEL PODER POPULAR en la calle? Donde está la articulación y el saldo organizativo que iba a generar el GPP, sin dejarse pisar por el partido? LA CAMPAÑA NUESTRA NO HA EMPEZADO? AY COÑO...

    Como dices entre líneas, ya el futuro no depende de la maquinaria roja ni del Estado, sino de las organizaciones sociales, movimientos populares y jóvenes rebotaos que andan en una pero pueden andar en esta. Reconozcamos al enemigo y apuntemos los cañones a quienes son, no nos dejemos engañar una vez más.

    Buena la reflexión.

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    1. Hochiminh dice"conocer al enemigo en todos sus movimientos, los visibles y los mimetizados en el pueblo no politizado, permite desarrollar las tareas de la victoria

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  2. amigo es uno de los mejores análisis que he visto eso de que las encuestas daban 120 0 110 diputados en la asamblea y tuvieron 98, un margen de error del 20% es una gran verdad. y tengo que recordar que el PPT era independiente de ambos bandos en la elecciones de la asamblea es decir si el PPT HUBIESE sido de la mesa de la unidad clase vaina nos hubiesen echado ¡

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